LA TELARAÑA DE SPIDEY

Directísimos al píxel.

13 noviembre, 2006

La agonía de un perro viejo

Viejos tiempos fueron mejores, ya no hacen juegos como los de antes, ahora sólo hay gráficos… bla-bla-bla bla-bla-bla. Siempre lo mismo, siempre igual… Los recuerdos hacen que añoremos todo lo de antes, aquello que atesoramos en nuestra mente desde la infancia, mientras que la práctica totalidad de lo que nos llega a día de hoy lo percibimos como superficial, como bonitos cascarones cien por cien huecos.

¿Nos traiciona el subconsciente? ¿Somos víctimas de las percepciones ilusorias de una juventud que nunca volverá o simplemente nos hemos vuelto cascarrabias e intransigentes? El ejemplo que me refrenda a la hora de negarme a certificar todo esto es el hecho de que, tras ver el Episodio 1 de Star Wars, y más todavía con el segundo, salía con el claro pensamiento de que las antiguas películas de George Lucas eran insuperables, de que, nuevamente, viejos tiempos fueron mejores. Pero amigo, todo cambió al disfrutar como un enano (un enano alegre) con el espectáculo audiovisual y cargado de dramatismo que es el Episodio 3: La Venganza de los Sith.

Pardiez… entonces, con el mundo de los videojuegos, ¿qué demonios sucede? ¿Por qué no me lo paso mejor jugando al último Splinter Cell de lo que me lo pasaba con el clásico Navy Moves de Dinamic? ¿Por qué sigo recordando como más gratificante la experiencia de haber finalizado el Camelot Warriors que, por ejemplo, el presenciar el ending del Zelda Windwaker? ¿Qué es lo que ocurre si me lo pasaba mejor jugando a Zanac, Knightmare o Terra Cresta que con Quake 4, Prey o Blazing Angels?

A día de hoy lo veo todo demasiado guiado, todos los juegos te llevan de la manita, como si de un paseo lleno de fuegos artificiales se tratase. Apenas nos encontramos con situaciones de esas en las que los amigos decían cosas como “es imposible pasar el jefe de la tercera fase”… El catálogo actual es fácil, se camufla la dificultad pero todo es lamentablemente de cartón-piedra. No hay nada que me de la sensación de participar en un reto como los de antes, donde llegar al final del Green Beret era una odisea digna de alabanzas. Porque hoy no hay huevos de nadie que se pase, a pelo, algo como el Temptations de Topo Soft.

Con todo, el presente es magnánimo y, a cuenta gotas, regala esencias de tiempos pasados, en forma de matamarcianos a la usanza de Gradius V o R-Type Final (ay, que es el final de verdad)… y es que, al fin y al cabo, los juegos de naves permanecen prácticamente inalterables. O desafíos importantes tales como las misiones de la serie Hitman, magnífico revulsivo para aquellos que se las veían y se las ingeniaban para progresar en La Abadía del Crimen. Pero el resto… ¿Qué pasa con el resto? ¿Más tedio? ¿Qué pasa con la agonía de los perros viejos?

3 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Que gran razón tienes... de hecho, de los juegos clásicos apenas me pasé alguno (Sorcery, Gunship, Kane,... a bote pronto). Sin embargo, hoy día te pasas cualquiera.

Aun recuerdo con nostalgia, el esperar durante un mes tu revista favorita porque traía un mapa de La Abadía del Crimen, o una guía del Dr. Franken. En ese mes tenías tiempo para "desatrancarte" a base de echarle horas y horas. Actualmente, debido principalmente a Internet, tienes lo que necesites en un click de ratón, con lo que apenas te quedas atascado en un juego.


Arioch

00:35  
Anonymous Bubu ha dicho...

Tienes más razón que un santo Spidey. Yo creo que el problema es que de un tiempo a esta parte se ha pasado a considerar que poder completar un juego ahora es un derecho que obtienes con solo comprarlo y no algo que te ganas con sudor y habilidad como antaño. Ahora si un juego te obliga a repetir una parte más de un par de veces resulta "rompe el ritmo de la acción" y "puede ser frustrante". Y si las pistas de como avanzar no son lo sufucientemente obvias y la flechita de por donde ir lo suficientemente grande probablemente el juego tal vez tenga un "fallo de diseño". No veas como me cabrean los máximos exponentes de esta filosofía como puedan ser Oblivion (el juego de rol más inmenso en el que es imposible perderse o atascarse) o Prey (vidas infinitas de serie oiga!!!) ...

20:04  
Blogger Spidey ha dicho...

Creo que das en el clavo, Bubu. En eso de que las compañías otorgan ese "derecho" de que te puedas acabar el juego sea como sea.

Y lo triste y penoso de los "fallos de diseño", sí señor...

03:00  

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Página principal